La muerte empieza a ser la nuestra

Cuando eramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque un océano
la muerte solamente
una palabra.
Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.
Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

(Mario Benedetti)

 

Hoy me enteré de la muerte de una vecina. Fue hallada muerta después de tres días de desaparecida. No se si fue un accidente o un crimen. Pero está  muerta. Siempre fue amable conmigo. Me ayudó desinteresadamente cuando más lo necesitaba. Y son esas personas que forman parte de tu cotinadiedad, que a veces ignoras cuando están ahí y solo notas su ausencia. Angie siempre notó mi presencia, hoy me toca notar su ausencia.

Creo que a nadie le gusta pensar en la pálida dama, pero a veces es inevitable enfrentarse a lo inevitable.

 

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